Seguramente el país más serio en elaboración de vinos y con mayor producción de Latinoamérica, Argentina vive una
revolución total en la elaboración de vino y sus estilos. Si bien encontramos bodegas que datan de finales del siglo
XIX, encontramos un país que ha vivido distintas etapas en la elaboración de los vinos. La primera parte de siglo XX el
vino se elaboraba para consumo local, ya que la tradición es Gastronómica y se consume vino habitualmente.

Los vinos se elaboraban a partir de uvas básicamente criollas, que son mezcla de Moscatel de Alejandría y Listan Prieto y
se elaboraban vinos básicos, de consumo local y utilizados en la consagración. A mitades de siglo llegan los franceses
y hay una reestructuración de la viña muy importante, buscando elaborar vinos finos de estilo Bordeaux, donde
predomina la Malbec y la Cabernet Sauvignon. Bodegas como Catena Zapata, Humberto Canale o López empiezan a
exportar vinos finos y a entrar en concursos internacionales, elaborando buenos ejemplos, que empiezan a
reconocerse en la década de los 80.

A finales de los 90 Argentina tiene otra revolución donde se pasa de elaborar los
vinos en la bodega a empezar a trabajar en las viñas, bajo el asesoramiento de Michel Rolland, Paul Hobbs o Antonini, y empieza a establecerse un estilo de vinos maduros, potentes, con largo paso por maderas nuevas y altas concentraciones de color y alcohol, es el nuevo estilo que demanda el mundo y Argentina se pone a la cabeza.

La última revolución llega con los nuevos pequeños viticultores, gente que viene de trabajar con todos estos asesores
internacionales que crean un estilo personal de vino, y entienden que el modelo a seguir es empezar a potenciar las
singularidades de cada región, clima y suelo, es decir, el Terroir. Esta nueva generación de enólogos son gente joven
muy preparada, con una amplia visión global sobre los vinos del mundo y que han viajado a las mejores bodegas del
mundo.

Ya no se busca el estilo varietal de nuevo mundo con expresión de fruta, matices de madera y algo de
azúcar, se buscan vinos con identidad, que intentan expresar la esencia del lugar donde se encuentran y la variedad
con la que se elaboran, y se busca cada vez más la frescura, la elegancia y la sutileza, dando como resultados grandes
vinos del mundo capaces de competir con las más altas gamas de vinos a nivel mundial y consiguiendo extraordinarias puntuaciones internacionales en distintas guías y puntos.

Estos vinos son la nueva Argentina, donde ya no se puede hablar sólo de región, sino hay que hablar de estilo de viticultor, tal como ocurre en cualquier gran
zona del viejo mundo.

El Vino en el Norte de Argentina

En la Provincia de Salta, encontramos un clima cálido y una de las zonas más áridas del mundo para elaborar vino, en
pleno desierto. Los suelos son muy pobres, con una mezcla de arenas y granitos, y algo de volcánicos, dando suelos
muy complejos. Absolutamente todos los proyectos tienen que establecerse por riego y es muy difícil elaborar de
forma orgánica, ya que las hormigas del desierto se pueden fulminar un viñedo en cuestión de horas, si bien se
intenta elaborar de la forma más sostenible posible para dejar a la viña expresar al máximo este clima único.

La mayoría de viñedos son Malbec en tintos y Torrontés en blancos, dando vinos potentes, con alta graduación
alcoholica, complejos y maduros y donde el handicap es elaborar vinos frescos y elegantes.


En Cafayate encontramos el principal núcleo de elaboración con un sinfín de bodegas y estilos, donde prima la
madurez.
En pleno Cafayate encontramos uno de los proyectos más nuevos del afamado enólogo Alejandro Sejanovich, un
grande en la viticultura Argentina que planificó toda la plantación de los que ahora son los mejores viñedos de
Mendoza y con proyectos a lo largo de toda Argentina. El “Colo Sejanovich” busca lo contrario a todo lo que se
elabora en estas áridas tierras, y su proyecto seguramente es el más fresco de todo el norte de Argentina.


Elaborando de forma tradicional, sobretodo en huevos de cemento y barricas de 500, los vinos provienen de cuatro
parcelas plantadas en una región de este desierto donde predominan las pizarras, con muy buen drenaje y con una
gran expresión mineral. Los vinos son ligeros, perfumados, bajos en alcohol y largos, complejos y con capacidad de
maduración en el tiempo.

Es uno de los proyectos que cambiará la forma de entender el vino norteño, para hacerlo
más gastronómico y adecuarlo más a las nuevas tendencias en gastronomía, que buscan vinos más bebibles y menos
alcohólicos.


La bodega más tradicional y posiblemente la más antigua de Argentina aún funcionando son los Dávalos, que en
1831 fundaron en Molinos, una de las primeras colonias cristianas, la bodega Colomé, hoy en día regentada por Donald Hess desde 2012. La familia Dávalos continúa su proyecto familiar muy cerca de la primera bodega, con su filosofía de expresar al máximo lo extremo de estos parajes, y a 2300 msnv.

Todos sus vinos se elaboran sin ningún
paso por barricas, buscando vinos desnudos, que expresen ese carácter de sol y austeridad. Los vinos son potentes,
largos, con alcohol marcado y muy complejos, sin perder el equilibrio y la frescura. Es la parte más tradicional de los
vinos norteños, con esa potencia controlada y el saber y buen hacer que da la experiencia de años y el amor por un
sitio único en el mundo.


En la provincia de Jujuy, más al norte aún, encontramos el último reducto donde se puede elaborar vino en
condiciones extremas.

El Vino en el Centro de Argentina

Mendoza es seguramente la principal región vinícola de Latinoamérica, tanto en cantidad como en calidad,
concentrando el 70% de la producción total de Argentina. Aquí encontramos la Crème de la Crème en cuanto a viñas
y proyectos, si bien la mayoría son grandes inversiones de capital para rentabilizar un negocio con vistas a
exportaciones en los mercados menos exigentes y la potenciación del enoturismo, siendo uno de los mejores
ejemplos a nivel mundial.

Entre este océano inmenso de proyectos encontramos proyectos muy serios que dan la
cara al mundo y empiezan a sonar muy fuerte a nivel mundial. La zona donde se concentran los mejores viñedos de Argentina a día de hoy es El Valle de Uco, un pequeño valle en altura a pie de la cordillera que concentra proyectos muy serios y diversos.

Los suelos en valle de Uco son suelos calizos, con alta concentración de caliza activa llegando a
más del 90% en algunos de los viñedos, aunque hay distintas subregiones dentro Del Valle y por supuesto los estilos
de los vinos son muy distintos. El cogollito se concentra Gualtallary, donde la bodega Catena Zapata inició el proceso
de elaboración de vinos finos con la plantación del viñedo Adriana, donde hoy se elaboran dos vinos con la máxima
puntuación según la guía Parker.

La principal familia de elaboración en este valle son los Michelini, que cuentan con
cinco bodegas y más de 80 etiquetas distintas, haciendo un buen dibujo de las singularidades de cada subregion
dentro de este valle, y propietarios de algunas de las viñas más singulares y con mayor potencial. Los Michelini son
gente seria, profesional y metódica que elabora vinos complejos, serios y largos, algunas rarezas y proyectos que van
por delante de los otros productores una década o más.

El otro gran Terroir dentro de valle de Uco es Altamira, con
suelos calcáreos mezclados con coluviales y aluviales, muy complejos, y con algunas viñas que cuentan los 50-60
años y se pueden considerar viñas viejas, aunque prácticamente todas las subregiones dentro Del Valle de Uco se
pueden considerar Premium, el manejo de la viña y el estilo que imprime el viticultor marcan mucho el estilo del
vino.


Juampi Michelini

es el enólogo jefe de la bodega Zorzal, el primer proyecto de los hermanos Michelini en El Valle de
Uco, en Gualtallary. Elaboran vinos en huevos de hormigón y maduran en barricas usadas, desarrollando vinos
singulares con poca extracción y muy frescos, que describen a la perfección este paisaje de montañas nevadas y
altitud a casi 2000 metros.

Sus mejores ejemplos son el Piantao, uno de los mejores Cabernet Franc del mundo, con
una expresión de especias y hierbas aromáticas que recuerdan al tomillo y la jarilla, muy balsámico y fresco.

El Porfiado es su Pinot Noir, un vino elegante, con taninos redondos y suaves y muy largo en la boca, con una fuerte
expresión frutal y floral que hace de este Pinot un delicado ejemplo. Junto a Zorzal, Juampi desarrolla su proyecto
personal en solitario, Altar Uco, vinos de quietud, donde prima la larga maduración de los vinos y el planteamiento de un vino de largo recorrido que empieza a caminar con no menos de 2 años de maduración en bodega en su ejemplo más joven, Edad Moderna, el vino “serio” jovial de todos los días, pasando por Edad Media, vinos mucho
más serios, con paso por barricas usadas y un estilo más clásico y su Edad Antigua, donde desarrolla vinos de larga
maduración y con toques de velo flor.


Gerardo Michelini junto a su mujer Andrea Muffato busca la esencia de la Malbec y se concentran en la elaboración
de vinos en tinajas diseñadas por la familia, enterradas en el mismo viñedo. Su mejor ejemplo es La Cautiva, un vino
que recuerda a los mejores ejemplos de Pinot Noir en la Borgoña por su sutileza y elegancia. Un perfume de flores y
frutas, fresco, eléctrico y complejo elaborado en una viña de nueva plantación con una alta concentración de caliza
activa que hace de este vino uno de los mejores vinos del nuevo mundo, un vino que emociona.

Matias Michelini,

el más prolijo y el primero de la familia elabora algunos de los mejores ejemplos de toda
Latinoamérica seleccionando distintos viñedos que “emocionan” y transmiten una fuerza y energía especiales y
englobados bajo la denominación @, una colección de 6 vinos muy singulares donde destacan las viñas de San Pablo,
otra de las subregiones con más potencial Del Valle de Uco. Su Agua de Roca (Sauvignon Blanc) recuerda a los vinos
de Dagueneau, una expresión pura mineral y crujiente de este varietal que coloca a la variedad y al vino entre los
grandes blancos del mundo.

En el mismo viñedo elabora el que considero mejor vino de Latinoamérica, un Cabernet Franc que vuelve a transportarnos a la pequeña región vinícola francesa de Borgoña, con esas notas de frutas rojas
frescas, flores y minerales que evoluciona con cada sorbo y nos transporta a otro plano emocional.

En su vertiente
más radical tiene la colección Vía Revolucionaria, donde elabora 6 vinos conceptuales intentando extraer las
mayores cualidades a las variedades con que elabora los vinos, y donde hace un Torrontés Brutal, un vino con
contacto pelicular y sin filtrar, el Sémillon Hulk, de tonalidad verdosa, sin ninguna filtración y que recuerda casi más a
un vino tinto y la bonarda con maceración carbónica o un Moscatel Rosado a partir de mosto lágrima. Su laboratorio
es Passionate wines y es donde produce todos estos tesoros líquidos.

Edy del Popolo (Per Se Vines)

aporta la parte historica del Valle de Uco, ya que elabora vinos a partir de 2 viñedos
plantados por monges y en el interior de un convent en dos laderas con suelos totalmente calizos. La profundidad de
sus vinos impacta, sobrepasando los conceptos Viejo Mundo/Nuevo Mundo para convertirse en grandes vinos del
mundo, solo trabaja con Malbec a excepción de su Volare de Flor (Chardonnay) que es uno de los pocos vinos con
crianza biologica fuera del marco de Jerez.


Otro de los imprescindibles en Valle de Uco es German Masera, joven viticultor que elabora ejemplos más joviales y
desenfadados recuperando viñas únicas y viejas de variedades que están en peligro de extinción o extintas, y
teniendo en su poder el único viñedo de Malvasía en Argentina, una variedad llamada Bequignol y una reinterpretación de la bonarda excepcional. Sus vinos son muy asequibles y ya tienen la proyección de grandes vinos, si bien aún están en la primera fase de elaboración en su vertiente más fresca y desenfadada.

Sus vinos se llaman Escala Humana Wines y cuenta con el asesoramiento y el apoyo de los Michelini, con toda la experiencia y lo que ello
conlleva, y aunque joviales, son vinos mucho más serios de lo que parece al principio, perfectos para acompañar el
nuevo estilo de gastronomía mundial fresca y ligera pero compleja y seria.

En el sur de Valle de Uco, en la subregión de El Cepillo, una de las zonas más frías Del Valle encontramos uno de los
proyectos más ambiciosos de Pinot Noir y seguramente el mejor Pinot Noir de estilo viejo mundo. Gabriel Dvoskin,
periodista durante varios años de vinos de Borgoña y que ha pasado muchas vendimias en la zona, se trajo unas
varas de Pinot Noir de Borgoña y elabora por segundo año uno de los pocos Pinot Noir que recuerdan a la región
francesa.

La viticultura es lo más sostenible posible, sin ningún tratamiento y las maduraciones son lentas,
adquiriendo complejidad aromática sin perder acidez. Los vinos son sutiles, largos, amplios y sedosos, con muchos
matices, con una amplitud en boca que recuerda a Pommard, a precios imbatibles y de muy pequeña producción,
con vistas a ser uno de los grandes Pinot a nivel mundial.


En Lujan de Cuyo, el mejor ejemplo de vigneron lo encontramos con Matías Riccitelli, que ha sabido poner en valor
las viñas viejas y los suelos más profundos, buscando vinos más frescos y sutiles, y elaborando ejemplos de vinos
serios, si bien algo más cálidos y potentes que los que encontramos en Valle de Uco.

Estos suelos son algo más
arcillosos y profundos, y no encontramos la alta concentración de caliza. Matias Riccitelli fue uno de los pioneros en
la elaboración de vinos sin tanto paso por barrica y tanta maduración, buscando más la frescura y la expresión de la
viña y rompiendo la seriedad de las etiquetas que dirigían el vino a público mas clásico, y con el tiempo ha
desarrollado uno de los proyectos más serios de vino en toda la Patagonia con la recuperación de viñas viejas de
Malbec y Semillon y la elaboración de vinos complejos y largos.

Su bodega, situada en la subregión de las
Compuertas, la más clásica dentro de Lujan de Cuyo está rodeada de viñas viejas y sus vinos reflejan a la perfección
la calidez y la potencia del desierto arropada de la frescura de la altura y la cordillera, con esa brisa que retiene
acidez natural y da longevidad a los vinos.

Alejandro Sejanovich también tiene dos proyectos impactantes en Mendoza, el primero en El Valle de Uco, donde
elabora 6 vinos en distintas subregiones de base Malbec, con viñas viejas en todos los casos, a los que añade una
mezcla de las variedades más plantadas en cada subregión, mostrando como resultado la singularidad de cada
Terroir tal como se planteó en la plantación.

Su colección se llama Buscado Vivo o Muerto y son vinos potentes,
complejos y estructurados, clásicos. La parte más fresca y radical la elabora en su proyecto más ambicioso, la viña
más alta, a 2000 msnm en pleno desierto, en el pueblo de Uspallata. Encontramos aquí una mezcla única de suelos
coluviales y aluviales, en plena cordillera, muy pobres que nos muestran la complejidad de suelos máxima que
podemos encontrar en estas zonas.

Las variedades plantadas aquí son Malbec y Pinot Noir y se busca la frescura, la
expresión y la complejidad, elaborando uno de los mejores ejemplos de Pinot Noir en Argentina.

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